octubre 06, 2011

Las 10 bibliotecas más grandes del mundo

1. Congreso
 
Biblioteca del Congreso, Washington, DC, es conocida como una de las biblioteca más grande de EE.UU. Con un stock de 30 millones de libros de muchas lenguas y disciplinas. Fue construida en 1800. También fue ofrecido en la película National Treasure 2.






2. Biblioteca Nacional de China
Situado en Beijing, la Biblioteca Nacional de China es el icono de renombre de la ciudad. Stock de 22 millones de libros y construida en 1909.


















3. Biblioteca de la Academia Rusa de Ciencias
Se encuentra en el corazón de San Petersburgo, alberga millones de libros desde 1714. Hoy en día colecciona más de 20 millones de libros de miles de disciplinas y lenguas extranjeras.





4. Biblioteca Nacional de Canadá
Es famosa por su moderna construcción y ubicación de fácil acceso. Se encuentra ubicado en la ciudad de Ottawa y fue construida en 1953. El número de libros disponibles en esta biblioteca es de 19 millones.








5. Biblioteca Nacional Alemana
Es propiedad del gobierno y se encuentra en la ciudad capital de Frankfurt. Construida en 1990 y con 18.500.000 de ejemplares hasta el momento.








6. Biblioteca Britanica
La Biblioteca Britanica es uno de los edificios más antiguos de Londres. Fue construida en 1753 y tiene 16.000.000 de libros.

















7. Instituto de Información Científica de la Academia Rusa de Ciencias
Construida en 1969 y situada en el centro de Rusia, del Capitolio de la ciudad de Moscú. Tiene un stock de 13.500.000 libros de diversas lenguas.














8. Biblioteca Universitaria de Harvard
Suministra mucha información y nuevos conocimientos a los estudiantes de Harvard desde 1638.
La biblioteca está ubicada en Cambridge EE.UU y contiene 13.100.000 de ejemplares.














9. Biblioteca Nacional de Investigaciones Científicas de Ucrania
Situada en Kiev, Ucrania. Vernadsky Biblioteca Nacional de Investigaciones Científicas de Ucrania fue construida en 1919 y desde entonces, la biblioteca es el ahorro de millones de libros de todo el mundo. Hoy en día 13.000.000 libros son almacenados en el edificio.




10. Biblioteca Publica de Nueva York
Construida en 1895. En este momento, la biblioteca ahorra alrededor de 11.000.000 de colecciones de libros.

Anexo

Biblioteca Nacional
Sus colecciones constituyen una de las fuentes bibliográficas más importantes de América Latina para la investigación, desde la llegada de Colón hasta la actualidad.
Entre sus servicios, ofrece salas de lectura y de referencia, hemeroteca, mapoteca, material de lectura para ciegos, biblioteca de voces y sala virtual de lectura.
http://www.bn.gov.ar/

Archivo General de la Nación
Contiene documentación histórica de nuestro país. Es considerado uno de los archivos más importantes de América Latina, tanto por sus documentos escritos como por los sonoros y visuales.
http://www.mininterior.gov.ar/archivo/archivo.php

Biblioteca del Congreso de la Nación Argentina
Pone a disposición de los usuarios colecciones especiales, videos, museo de la palabra y diarios de sesiones.
http://www.bcnbib.gov.ar/

Biblioteca Nacional de Maestros
Posee un importante Centro de Documentación, hemeroteca y mediateca (videos, CD ROMs, disquetes, casetes y material multimedial sobre variadas disciplinas). Cuenta con un registro de bibliotecas escolares existentes en todo el país.
http://www.bnm.me.gov.ar/

Biblioteca de la Academia Nacional de Historia de la República Argentina
Ofrece estudios e investigaciones sobre historia argentina y americana, tanto en su sección de biblioteca como en la de hemeroteca.
http://www.an-historia.org.ar/index1.php?s=patrimonio/biblioteca.php

Biblioteca AFIP
Brinda información en materia impositiva, previsional y administrativa.
http://biblioteca.afip.gov.ar/

Centro de Documentación e Información sobre Administración Pública
Competencia del Instituto Nacional de la Administración Pública (INAP), es un referente nacional e internacional en documentación e información sobre Administración Pública de la Argentina y América Latina.
http://www.inap.gov.ar/documentacion/cediap.htm

Centro de Documentación e Información del Ministerio de Economía
Servicio de documentación e información bibliográfica económica, social y técnica y jurídica. Posee un Centro de Documentación e Investigación de Arquitectura Pública.
http://cdi.mecon.gov.ar/

Dirección General Centro Documental de Información y Archivo Legislativo
El CEDOM, como centro de documentación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, reúne, procesa y difunde información referida a derecho administrativo, derecho local y temas comunales (organización político–institucional, gobierno y administración local, economía y finanzas, obras y servicios públicos, urbanismo, ecología y medio ambiente, tránsito y transporte, edificación, salud, educación, cultura, etc.) de procedencia nacional y extranjera. Incluye además, versiones taquigráficas de sesiones de la legislatura porteña.
http://www.cedom.gov.ar/

Sistema Argentino de Informática Jurídica (SAIJ)
Dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, ofrece información normativa, jurisprudencial y doctrinaria del ámbito nacional y provincial.
http://www.infojus.gov.ar/

Bibliotecas Digitales

Biblioteca Digital del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos
Incluye información sobre legislación, jurisprudencia, códigos y constituciones.
http://www.biblioteca.jus.gov.ar/

Biblioteca Digital de San Luis
Dependiente del Proyecto Provincial Autopista de la Información, brinda acceso público al patrimonio escrito puntano, édito e inédito. Está abierta a nuevas incorporaciones bibliográficas y a otros contenidos culturales.
http://biblioteca.sanluis.gov.ar/

Biblioteca Nacional de Maestros Digital
Contiene 1.500 registros organizados en colecciones especiales. En la actualidad se presentan "Lecturas escolares", que incluye libros de lectura, volúmenes de textos y cuentos infantiles editados en el período de 1850–1930, que forman parte del Fondo Histórico de la BNM y "El Monitor de la Educación común", que presenta la versión completa de los primeros 140 números.
http://www.bnm.me.gov.ar/cgi-bin/wxis.exe/opac/?IsisScript=opac/bibdig.xis&dbn=UNIFICA&ver_form=6

Biblioteca Virtual Universal
Biblioteca educativa, literaria, técnica y artística. Permite la lectura on–line y la consulta de un catálogo en permanente actualización.
http://www.biblioteca.org.ar/

Biblioteca Virtual de Salud
Identifica, describe, evalúa y clasifica los recursos de información de la web.
http://www.bvs.org.ar/php/index.php

Bibliotecas para Ciegos

Biblioteca Argentina para Ciegos
A través de sus diferentes servicios se constituye en una herramienta para facilitar el acceso a la información y a la cultura a sus usuarios de Argentina y América Latina.
http://www.bac.org.ar/

Tiflolibros – servicio gratuito y exclusivo para personas con discapacidad visual
Permite descargar obras registrándose como miembro y solicitando nombre de usuario y contraseña.
http://www.tiflolibros.com.ar/

Sala de lectura para no videntes "Vicente G. Quesada" de la Biblioteca Nacional.
http://www.bn.gov.ar/sala-de-lectura-para-no-videntes

Día Uno

La Biblioteca Pública de Buenos Aires —antecesora directa de la Biblioteca Nacional— fue creada por decreto de la Primera Junta, el 13 de septiembre de 1810. Su primera sede estuvo en la Manzana de las Luces, en la intersección de las actuales calles Moreno y Perú.La Junta pensó que entre sus tareas estaba la de constituir modos públicos de acceso a la ilustración, visto esto como requisito ineludible para el cambio social profundo. Mariano Moreno impulsó la creación de la Biblioteca como parte de un conjunto de medidas —la edición, la traducción, el periodismo— destinadas a forjar una opinión pública atenta a la vida política y cívica. Así, la Gazeta y la traducción y edición del Contrato Social se hermanan en el origen con la Biblioteca. Precisamente, el escrito estremecedor de la Gazeta titulado “Educación”, en donde se anuncia la creación de la Biblioteca en 1810, posee todas las características de un documento alegórico, bélico y literario a la vez, pieza muy relevante del pensamiento crítico argentino.
Pocos meses antes, el propio Moreno y Cornelio Saavedra firmaban la orden de expropiar los bienes y libros del obispo Orellana, juzgado como conspirador contra la Junta. Así se constituyó el primer fondo de esta Biblioteca, enlazada desde el comienzo con la lucha independentista y la refundación social. También integraron el primer acervo las donaciones del Cabildo Eclesiástico, el Real Colegio San Carlos, Luis José Chorroarín y Manuel Belgrano.
Sus primeros bibliotecarios y directores fueron el doctor Saturnino Segurola y Fray Cayetano Rodríguez, ambos hombres de la Iglesia. Luego, vendrían Chorroarín y Manuel Moreno, hermano y biógrafo del fundador. Los nombres que se suceden son hilos de una trama histórica y cultural: Marcos Sastre, Carlos Tejedor, José Mármol, Vicente Quesada, Manuel Trelles, José Antonio Wilde. La Biblioteca significaba un cruce, que ya estaba en la vida de estos hombres, entre los compromisos políticos y las labores intelectuales. En estos nombres encontramos la huella de autores de obras que forma parte del memorial del lector argentino, como El Tempe argentino, de Marcos Sastre, la novela Amalia, de Mármol, o la obra historiográfica de Quesada. Algo del Salón Literario de 1837 se alojaba en la Biblioteca Nacional de los años 80, sin contar que uno de sus directores, Tejedor, sería después uno de los directores de la guerra perdida por los batallones de la ciudad de Buenos Aires contra las fuerzas federalizadoras.
De una manera u otra, la Biblioteca Nacional se situaba entre las más altas experiencias literarias —del signo que fueran— y los ecos no callados de las guerras que recomponían las formas del poder nacional. Ya Groussac había percibido esta marca inaugural en la magnífica historia de la Biblioteca Nacional que escribe al iniciar su propia gestión, a la que ve como activadora de una confluencia de las viejas corrientes literarias y políticas, y la formación de un nuevo espíritu de rigor argumental e investigativo.
La adquisición por parte de la Biblioteca del carácter de Nacional, recién en los años 80 del siglo XIX, guarda inequívoca correspondencia con la evolución de las instituciones del país. En el momento de efectiva formación del Estado nacional, la Biblioteca se erigió como reservorio patrimonial y cultural. Paul Groussac protagonizó el nuevo período de modernización y estabilización, acorde con el clima general de la época. Por gestión personal de su director, la Biblioteca Nacional obtuvo un edificio exclusivo en México 564, donde los bolilleros atestiguan su destino original, el de Lotería Nacional. La gestión de Groussac duró más de cuarenta años, y entre otras cosas logró que la Biblioteca fuera un punto de referencia para el pensamiento argentino, en especial en temas históricos y de crítica literaria. Logró aliar la acumulación bibliográfica (se duplicaron los fondos patrimoniales y se creó la Sala del Tesoro), con la forja de un centro considerable de creación y pensamiento, que se expresó incluso en prestigiosas publicaciones.
Durante el siglo XX hubo dos largas gestiones recordadas por razones diversas. La primera, fue la de Gustavo Martínez Zuviría, autor de libros de venta masiva y difusor de posiciones antisemitas. Al frente de la Biblioteca durante un cuarto de siglo, desplegó una vasta labor de compras bibliográficas, publicación de documentos e intervención en los debates culturales. Este controvertido y prolífico autor, también deseó relativizar el peso de Mariano Moreno en la fundación de la Biblioteca, restándole así valor a su origen revolucionario. Durante el largo período de permanencia de Martínez Zuviría se compró la importante colección del hispanista francés Foulché-Delbosc, esencial para el estudio de la historia de España. La dura controversia que mantuvo el poeta y ensayista César Tiempo con Martínez Zuviría es uno de los momentos recordables que atesora la memoria de la institución y prueba de que siempre fue ella misma un documento de cultura atravesado por todas las tendencias culturales e ideológicas de las épocas más vehementes de la historia argentina.
La otra presencia capital en la Biblioteca Nacional —cuya espesura cultural y literaria era de características bien diversas a la anterior, pero no a la de los tiempos largos que quedaron impregnados por el sello personal de Groussac—, fue obviamente la de Jorge Luis Borges. El autor de “La Biblioteca de Babel” supo erigir a la Biblioteca como tema de pensamiento y literatura, y gestionar la institución junto con el subdirector José Edmundo Clemente, quien asimismo fue muy activo en la construcción del nuevo edificio, situado en la manzana que antes había alojado a la residencia presidencial en que habían convivido Juan Domingo Perón y su esposa Eva Duarte. El itinerario urbano, catastral y arquitectónico de la Biblioteca Nacional también revela su íntimo apego a las alternativas más dramáticas de la vida nacional.
Precisamente la Biblioteca fue objeto de una prolongada empresa arquitectónica que abarcó desde la concepción de la necesidad de un nuevo edificio en 1960, cuando la ley 12.351 destina tres hectáreas para su construcción, entre las avenidas del Libertador General San Martín y Las Heras, y las calles Agüero y Austria, hasta su inauguración, recién en 1993. A partir del correspondiente concurso de anteproyectos, la obra fue adjudicada a los arquitectos Clorindo Testa, Alicia D. Cazzanica y Francisco Bullrich. Aún están en vías de realización algunas partes del proyecto original. La piedra fundamental del edificio actual fue colocada en 1971 y la morosa construcción estuvo a cargo de distintas empresas: Compañía Argentina de Construcciones, José E. Teitelbaum S.A. y Servente Constructora S.A. En 1992, coincidiendo con otra fuerte modernización urbana, el edificio fue finalizado. Su estilo a veces llamado “brutalista” —sin duda una de las variantes del expresionismo del siglo XX—, es siempre motivo de interrogación y estudio por los estudiantes de arquitectura. Irrumpe en los estilos arquitectónicos del tejido de la ciudad que la aloja, con una fuerte voz irreverente, escultórica y pampeana, que no deja hasta hoy de formar parte del acervo de las discusiones culturales argentinas.
Un año más iba a demorar el complejo traslado del material bibliográfico y hemerográfico desde la antigua sede de la calle México. Un fondo que, como puede apreciarse en los catálogos, no se limita a la producción nacional —aunque éste es, sin dudas, su centro—, sino que incluye importantes ediciones extranjeras. Menos dotada cuantitativamente que otras bibliotecas nacionales hermanas de Latinoamérica y aún en proceso su ansiado momento de ponerse a la par de los horizontes de modernización característicos de la época contemporánea, la Biblioteca Nacional de la República Argentina sin embargo posee un patrimonio cuya calidad es de excelencia, indispensable para considerar la bibliografía y la hemerografía de la historia nacional en sus más variados aspectos, y particularmente rica en lo que hace a los antecedentes remotos o más mediatos de la formación social, económica y simbólica de la nación.
La Biblioteca Nacional, en cuya historia pueden verse así los trazos elocuentes de la historia nacional, ha sido entonces atravesada, a veces mellada, otras veces impulsada, por la vida política más amplia. No es posible pensarla, gestionarla, trabajar en ella, investigar sus salas de lectura o tomarla como pieza de la política cultural argentina, sin tener en cuenta el vasto eco que ofrece —como si fueran los “ecos de un nombre” borgeanos—, de los avatares de la propia memoria nacional. Venir a ella supone adentrarse en la propia historia de la lectura en la Argentina y en las complejas urdimbres sus pliegues simbólicos y materiales.